El uso de las máscaras en numerosas sociedades se remonta a la más lejana antigüedad. Su empleo adopta funciones rituales, sociales y religiosas. El arte de enmascarar responde a la voluntad de evasión, al deseo de confundirse, de querer ser otro pero también simboliza la apariencia, la ilusión y por tanto, la falsedad y el engaño. La máscara es, en suma, la otra cara, la alteridad, la condición de ser otro.
La serie Estudio sobre el arte de enmascarar participa de ese mundo ilusorio gracias a su voluntad de forzar la naturaleza misma del medio, tomando una apariencia distinta a la original. Los retratos –obtenidos a partir de dobles exposiciones- son el resultado de un proceso de deconstrucción; algunos han adquirido un aspecto más mineral, otros, el mármol y la arcilla los han vuelto más humanos. El recubrimientos de unos y las transparencias de otros han logrado encontrar nuevos semblantes en un encuentro de azar predeterminado.
|
|