La fotografía ha mostrado desde sus inicios un cierto carácter dual, por una parte, un instrumento de indagación científica del mundo visible, y al mismo tiempo, un proceso misterioso y casi mágico capaz de conjurar la aparición de sombras y, por medio de ella, asociaciones de carácter sobrenatural. John Harvey, Fotografía y Espíritu (2007)
Fantasmagories es una colección de imágenes sobre lo visible o lo invisible al ojo humano, obtenidas a modo de colección sin tener en cuenta ni su procedencia ni su naturaleza y realizadas a partir de negativos de papel. En cierto modo, estas imágenes representan para mí un pequeño homenaje a esa fotografía cargada de ilusión, magia y divertimento, y a todos esos singulares creadores de fantasías, aparatos y apariciones tales como W.H. Mumler, E. I. Buguet, E. Thiébault o E.G. Robertson. En definitiva, personas que practicaron la fotografía como afición en busca de espíritus, espectros, apariciones religiosas, emanaciones paranormales…y otros hechos imperceptibles.
El conjunto de estas imágenes actúan a modo de anomalías, reflexionando sobre los nexos existentes entre los mundos material y espiritual, haciendo indistinguible la frontera entre lo real y lo fantástico. La fotografía debe considerarse en este caso, como un intento de registro de fenómenos invisibles al ojo humano que, se encuentran, sencillamente ocultos, inaccesibles a nuestra racionalidad, a nuestro fondo cultural de verdades admitidas. La mayoría de las imágenes que aparecen en esta serie tienen en común esa cierta mirada discordante, misteriosa, inexplicable y una poética de formas que nos devuelve al mismo tiempo a los orígenes y a lo contemporáneo, y finalmente a ese espacio esencial: el de la evasión interior.
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